Mi destino y barco soy yo, mi peña soy yo, mi marea soy yo, mi testigo eres tu, y mis cadenas, mi libertad, mi distancia, son otra vez yo. Maldito destino infeliz, maldita mente perversa, ansío libertad para vivir, para olvidar lo visto y escuchado, tus sollozos… tu llanto; Que algún día me perdone y calme este tormento, culpa viva y latente, encía de mi alma, tarea pendiente…
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